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| 17/10/2012 |
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| La Libertad, embargada en África | ||||||||
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La fragata emblema, embargada por sentencia judicial británica. Barcos la custodian para evitar "fuga". Inoperancia de los Ministerios de Defensa y Cancillería...
Desde hace dos semanas, en el puerto de la ciudad costera de Ghana, en el sudoeste africano, se encuentra retenida la mítica fragata Libertad de la Armada Argentina. Más allá de los costos operativos de la retención y la humillación que conlleva el caso, el inusual episodio diplomático vuelve a poner en escena a los usureros “fondos buitres” y la trama de dependencia y abdicación de las soberanías que representan las emisiones de deuda de carácter neoliberal. Sin solución El conflicto se profundiza con el pasar de los días. Tras haber sido demorada por un tribunal de Ghana, que aceptó un reclamo de un fondo buitre que exige el pago de bonos, la Fragata Libertad continúa detenida en el país africano. Ni siquiera el pedido formal de la cancillería argentina sirvió para que se libere el buque escuela de la Armada. “No hay bases suficientes expuestas por el demandante (Argentina) para desestimar la sentencia del tribunal. La moción queda rechazada”, expresó el juez Richard Adjei Frimpong, del Tribunal de Comercio de Accra. La Argentina ya se negó a pagar una fianza de 20 millones de dólares para liberar la fragata. Según afirmó el diario inglés The Guardian, el fallo en contra de la Argentina implicaría que el simbólico buque escuela de la Marina permanezca “por tiempo indefinido” en Ghana. Un dato: El gobierno argentino ya lleva gastados cerca de u$s 800.000 en gastos portuarios. Los fondos buitres son yankis y la sentencia es pirata La Fragata Libertad, con casi sesenta años de servicio, fue retenida el 2 de octubre pasado, en el puerto ghanés de Tema. Se encontraba allí como escala de su misión de entrenamiento de jóvenes marinos argentinos, cuando fue retenida por decisión de un juez local, que acató un pedido del grupo inversor norteamericano NML Capital Limited, con asiento en las Islas Caimán. El juez local aplicó la sentencia judicial, obtenida por este grupo, en la Suprema Corte de Gran Bretaña. El objetivo del conocido “fondo buitre” es cobrarle a la Argentina unos cuatrocientos millones de dólares, por los bonos de deuda que la Argentina no logró limpiar en el histórico megacanje que comenzó en 2005. La República Argentina le debe a NML Capital Limited, luego de dos fallos que fueran emitidos por la Suprema Corte del Reino Unido. Ghana es miembro de la Comunidad Británica de Naciones. Y en las cortes del Reino Unido, el Fondo NML tiene un fallo a favor, contra la Argentina. ¿Qué pasa ahora? Actualmente, una delegación argentina de alto nivel, compuesta por los viceministros de Defensa y Cancillería, intenta negociar con las autoridades locales para obtener la liberación del buque. El Gobierno ghanés se manifestó a favor de la posición argentina, pero no parece alcanzar su voluntad, puesto que la decisión judicial se ampara en las particulares cláusulas contenidas en los bonos argentinos impagos. El Gobierno argentino reclamó por la liberación de la Fragata, amparándose en los acuerdos de la Convención de la ONU sobre los derechos del Mar, que establecen inmunidad diplomática para los navíos militares, tal como existe para las embajadas. Pero sabía el Gobierno nacional que este argumento estaba viciado, y por ello mismo había ordenado en los últimos tiempos que los viajes de la fragata solo tocaran puertos latinoamericanos. La Convención de las Naciones Unidas recién mencionada establece en su artículo 95 la inmunidad de los buques de guerra que se encuentren en alta mar, estableciendo el artículo 32 lo mismo de forma genérica. Pero la punta del ovillo pudo ser jalonada por los “fondos buitres” al insistir sobre la renuncia a la soberanía y a los tribunales locales contenida en las cláusulas de los bonos de deuda argentina que estos especuladores han comprado en los últimos tiempos, que tienen su origen en la deuda contraída durante la última Dictadura Militar y reestructurada en 1992 bajo el famoso Plan Brady. En aquellos bonos, hoy refinanciados, las cláusulas de entrega de la soberanía se mantienen intactas: la renuncia del Estado argentino solo excluye las reservas de libre disponibilidad de propiedad del Banco Central, los activos existentes en la Argentina y los bienes que se encuentran fuera del país afectados a un servicio público. El esquema se completa con el sometimiento sistemático a la jurisdicción de tribunales de Londres y de Nueva York. Mientras tanto, echando culpas Tras el paso a disponibilidad de dos marinos, el Jefe de la Armada renunció. El Veterano de Malvinas (que solo paseó a bordo de un buque por el mar), Carlos Alberto Paz se fue sin pena ni gloria de la Fuerza. Lejos de las epopeyas de 1982, la Armada al mando de su antecesor Godoy y del propio Paz, fue de las más nefastas de la historia. Hace una semana fallecía el marino y héroe de Malvinas Carlos Busser, que lejos de rendirsele homenaje, Paz, prefirió el silencio y el olvido para el marino vencedor en Malvinas. Paradójicamente, el Almirante Paz debió irse, pero no por alguna acción de valentía, sino víctima de su propia cobardía, que circunda por los pasillos de los más Altos Mandos de la Armada Argentina desde hace varios años. Por torpeza, desidia o motivos inconfesables, lo cierto es que el conflicto tiene como base el desinterés por parte de las autoridades argentinas de cuestionar la legitimidad y legalidad de la deuda pública, refinanciada de gran manera en los últimos años, pero que no ha dejado de ser un vehículo de conflictos y limitantes para el país. Tanto Cancillería como el Ministerio de Defensa, deben dar explicaciones y buscar a los responsables. Pero primero, deben traer sana y salva, a la Fragata del pueblo argentino.
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