Cronología de la Semana de Mayo, enviada por el VGM
Carlos Palacios

Viernes 18 de mayo
El virrey Cisneros intentó ocultar las noticias llegadas desde
España. Sin embargo, el rumor había corrido por toda
la ciudad. Decidió entonces dar a conocer su versión
de los hechos mediante una proclama, intentando calmar a los criollos,
y pidió lealtad al rey español Fernando VII. Pero ya
era tarde: la agitación popular se hacía cada vez más
intensa.
Algunos criollos se reunieron en las casas de Nicolás Rodríguez
Peña y de Hipólito Vieytes. El grupo revolucionario
formado por estos dos últimos y por Juan José Castelli,
Manuel Belgrano, Juan José Paso, Antonio L. Beruti y otros
sostuvo reuniones con Cornelio Saavedra, en las que decidieron nombrar
una comisión representativa para que pidiera al virrey un Cabildo
Abierto, es decir, una reunión extraordinaria. Allí
se discutiría si Cisneros debía seguir gobernando.
Sábado 19 de mayo
Cisneros recibió a Castelli y a Martín Rodríguez,
quienes le formularon la petición. Lo urgieron para que la
convocatoria fuera realizada al día siguiente. El virrey no
se decidía, ya que pensaba que un Cabildo Abierto podría
resultar en su contra. Decidió que ganar tiempo era imprescindible,
y citó a los jefes militares para el día siguiente,
en su residencia de gobierno, el Fuerte, para saber si lo apoyarían.
Domingo 20 de mayo
Los jefes militares se presentaron en el Fuerte a últimas horas
de la tarde. El coronel criollo Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento
de Patricios e integrante de la Sociedad de los Siete, concurrió
a la reunión. Cuando Cisneros reclamó una respuesta
a su petición de apoyo, Saavedra respondió que debía
renunciar, ya que la Junta que le había nombrado ya no existía.
Solamente defendió la posición de Cisneros el síndico
procurador del Cabildo, Julián de Leyva. Sin poder militar
para oponerse, el virrey autorizó la reunión del cabildo
abierto.
Lunes 21 de mayo
A las 9, el Cabildo inició sus trabajos de rutina, pero se
vieron interrumpidos por hombres y mujeres armados que ocuparon la
Plaza de la Victoria, hoy Plaza de Mayo, y exigieron a gritos que
se convocase a un Cabildo Abierto y se destituyese al virrey Cisneros.
Entre los agitadores se destacaron Domingo French y Antonio Beruti.
Cisneros, finalmente, firmó la autorización para la
anhelada asamblea del día siguiente.
El 21 de mayo se repartieron 450 invitaciones entre los principales
vecinos y autoridades de la capital. La lista de invitados fue elaborada
por el Cabildo teniendo en cuenta a los vecinos más prominentes
de la ciudad.
Martes 22 de mayo
De los invitados al cabildo abierto, muchos no concurrieron por temor,[1]
siendo 251 los que se presentaron.
El cabildo abierto se prolongó desde la mañana hasta
la medianoche, contando con diversos momentos:
1. La lectura de la proclama del Cabildo.
2. el debate, "que hacía de suma duración el acto",
como se escribió en el documento o acta, y
3. la votación, individual y pública, escrita por cada
asistente y pasada al acta de la sesión.
El cabildo tuvo como tema fundamental la ilegitimidad
del gobierno y de la autoridad del virrey.[2] La teoría de la
retroversión de la soberanía, reconocía que, desaparecido
el legítimo monarca, el poder volvía al pueblo; y que
éste tenía derecho a formar un nuevo gobierno.
Hubo dos posiciones enfrentadas: la del obispo de Buenos Aires, Benito
Lué, que marcaba la necesidad de no hacer cambios, y la de Juan
José Castelli, que sostenía que los pueblos americanos
debían asumir la dirección de sus destinos hasta que cesara
el impedimento de Fernando VII de regresar al trono.
Discurso de Castelli:
"Desde que el señor Infante Don Antonio
salió de Madrid, ha caducado el gobierno soberano de España.
Ahora con mayor razón debe considerarse que ha expirado, con
la disolución de la Junta Central, porque además de haber
sido acusada de infidencia por el pueblo de Sevilla, no tenía
facultades para establecer el Supremo Gobierno de Regencia, ya porque
los poderes de sus vocales eran personalísimos para el gobierno
y no podían delegarse, y ya por la falta de concurrencia de los
diputados de América en la elección y establecimiento
de aquel gobierno, que es por lo tanto ilegítimo. Los derechos
de la soberanía han revertido al pueblo de Buenos Aires, que
puede ejercerlos libremente en la instalación de un nuevo gobierno,
principalmente no existiendo ya, como se supone no existir, la España
en la denominación del señor don Fernando VII."[3]
Luego de los discursos, se procedió a votar
por la continuidad del virrey, solo o asociado, o por su destitución.
La votación duró hasta la medianoche.[4]
El resultado de la votación —69 a favor
y 155 en contra[5] — resolvió que Cisneros debía
cesar en el mando.
Se advertían también diferencias en cuanto a las propuestas
de formación del nuevo gobierno. Los moderados aceptaban que
el mando recayese en el Cabildo, el que debía formar un gobierno
"del modo y forma que estime conveniente". Los revolucionarios
del pueblo, encabezados por Saavedra, manifestaron "que no quede
duda de que el Pueblo es el que confiere la autoridad o mando".
Ante la duda planteada por algunos, de si podía
removerse el gobierno sin consultar a las otras ciudades, Paso adujo
la llamada teoría de la hermana mayor, por la cual era responsabilidad
de la capital iniciar el cambio, bajo la expresa condición de
que las demás ciudades[6] serían invitadas a pronunciarse
a la mayor brevedad posible.
Miércoles 23 de mayo
El Cabildo regular efectuó el escrutinio y resolvió proceder
a elegir al nuevo gobierno, "hasta tanto se congregaran los diputados
que se han de convocar de las provincias interiores". Leiva sugirió
que Cisneros fuera el presidente de la Junta que se iba a designar,
y para ello confeccionó una lista de los futuros miembros.
Los criollos Saavedra y Belgrano, miembros de la lista, se presentaron
nuevamente en el Cabildo y presentaron su renuncia. En cambio, aconsejaron
que se comunicase al pueblo que la autoridad del virrey había
caducado, que el Cabildo asumiera el mando, y que no se acelerase la
constitución de la Junta. El Cabildo accedió y se le comunicó
al pueblo el cese del virrey, pero antes de dar la noticia se prohibió
la salida de los correos al interior, para asegurarse que sólo
el pueblo de Buenos Aires estuviera informado.
Jueves 24 de mayo
Reunido el Cabildo, volvió a proponerse la formación de
una Junta presidida por el ex virrey y con 4 vocales criollos. Dicha
Junta se mantendría hasta la llegada de los diputados del resto
del Virreinato. La Junta estaba formada por:
* Presidente y comandante de armas: Baltasar Hidalgo
de Cisneros
* Vocales: Cornelio Saavedra (criollo), Juan José
Castelli (criollo), Juan Nepomuceno Solá (español) y José
Santos Incháurregui (español).
El Cabildo aprobó la Junta, pero no dieron la
noticia al pueblo hasta conocer la opinión de las fuerzas militares.
Éstas fueron convocadas, y la jura se produjo a las 15.
Pero cuando la noticia fue dada a conocer, el pueblo volvió a
agitarse. Opinaban que "lo de Cisneros presidente de la Junta es
igual a Cisneros virrey". Impulsados por la tensión popular,
Saavedra y Castelli renunciaron, seguidos por los demás miembros.
Viernes 25 de mayo
Durante la mañana, en un día opaco y lluvioso, los cabildantes
se reunieron dispuestos a rechazar las renuncias, aduciendo que la Junta
no tenía facultades para negarse a ejercer un poder que el pueblo
le había conferido.
Pero los grupos de la Plaza Mayor (hoy Plaza de Mayo) entraron en acción
y ante el Cabildo reiteraron exigencias y amenazas. Una delegación
de la plaza exigió soluciones inmediatas y se reunió frente
al Cabildo golpeando sus puertas y exigiendo saber de qué se
trata. La asamblea reunida tomó conciencia de que la mayoría
de las tropas no la apoyaba y decidió recibir a la delegación
exigiéndole que la petición se hiciera por escrito. Horas
más tarde, la diputación presentó un documento,
llamado la Petición del Pueblo, en el cual los "vecinos,
comandantes y oficiales" en nombre del pueblo, reasumían
la soberanía delegada en el Cabildo y exigían que se diera
a conocer que habían formado una Junta de Gobierno. Además,
se disponía el envío de una expedición de 500 hombres
para auxiliar a las provincias interiores.
Los capitulares salieron al balcón para presentar directamente
a la ratificación del pueblo la petición formulada. Pero,
dado lo avanzada de la hora y el estado del tiempo, la cantidad de gente
en la plaza había disminuido, cosa que Leiva adujo para ridiculizar
la pretensión de la diputación de hablar en nombre del
pueblo. Saavedra contestó enérgicamente, exigiendo "que
se tocase la campana del Ayuntamiento, y si por falta de badajo no se
hacía uso de la campana, que se mandase tocar la generala y que
se abriesen los cuarteles, en cuyo caso sufrirá la ciudad lo
que hasta entonces se había procurado evitar."
Intimidado por la presión popular, el Cabildo aceptó la
petición.
Por la tarde, desde los balcones del Cabildo, era proclamada la Junta
Gubernativa Provisional o Primera Junta, conformada de la siguiente
manera:
Presidente
* Cornelio Saavedra (Comandante de patricios)
Secretarios
* Dr. Juan José Paso (abogado)
* Dr Mariano Moreno (abogado)
Vocales
* Dr. Manuel Alberti (sacerdote)
* Miguel de Azcuenaga (militar)
* Dr. Manuel Belgrano (abogado)
* Dr. Juan José Castelli (abogado)
* Domingo Matheu (comerciante)
* Juan Larrea (comerciante)
Acto seguido, Saavedra habló a la muchedumbre
reunida bajo la lluvia y luego se trasladó al Fuerte, entre salvas
de artillería y toques de campana.
Circular a los cabildos de las provincias
En el acta del cabildo de Buenos Aires del 25 de mayo, se indicaba a
la Junta que enviara una circular a los cabildos de las provincias para
que envíen diputados a la capital:
"Apartado X: que los referidos SS. despachen sin
perdida de tiempo ordenes circulares a los Xefes de lo interior y demas
a quienes corresponde, encargandoles muy estrechamente baxo de responsabilidad,
hagan que los respectivos Cabildos de cada uno convoquen por medio de
esquelas a la parte principal y mas sana del vecindario, para que formando
un congreso de solos los que en aquella forma hubiesen sido llamados
elijan sus representantes y estos hayan de reunirse á la mayor
brevedad en esta Capital."[7]
La Junta envió una circular el 27 de mayo solicitando la elección
de los diputados.
Consecuencias
Luego de la revolución que tuvo lugar en Buenos Aires de manera
inconsulta, las demás ciudades del Virreinato debieron pronunciarse
respecto a la misma. Esto no siempre arrojó resultados favorables.
En Córdoba Liniers encabezó una contrarrevolución,
que finalizó con su fusilamiento y el de sus seguidores. Y en
tres sitios hubo resistencia activa: en el Alto Perú, Paraguay
y Montevideo, generándose así un descontento hacia Buenos
Aires que finalmente llevaría a la disgregación del Virreinato
y a que se originaran distintos países.
Notas
1. ? Los activistas reunidos por French y Beruti cerraron
todas las entradas a la Plaza de Mayo, dejando pasar sólo a quienes
identificaban como partidarios de la Revolución, a quienes repartían
cintas de colores. De todas formas, la mayor parte de quienes se hubieran
opuesto a la Revolución ni siquiera intentaron acercarse a la
Plaza.
2. ? Si bien muchos de los revolucionarios hubieran
querido poner en duda la legitimidad del gobierno español o del
rey, por bastante tiempo aún sólo se puso en tela de juicio
la autoridad del virrey y del Consejo de Regencia.
3. ? "España ha caducado", discurso
de Castelli en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810
4. ? Existen discrepancias acerca de si la votación
se realizó el 22, el 23, o si el recuento de votos se realizó
el 23; diversas fuentes indican distintos resultados. Lo más
probable es que se haya iniciado en horas de la tarde del 22, y haya
continuado hasta pasada la medianoche, al prolongarse los debates y
la votación. Debe tenerse en cuenta que aún no existía
una hora oficial, y es difícil estimar la hora exacta de la votación.
5. ? También existen diferencias en cuanto a
los votos que obtuvieron cada una de las posturas. Estas diferencias
son, en todo caso, de poco más de una decena y en ningún
caso cambian el resultado de la votación.
6. ? Recuérdese que, bajo la administración
española en América, el centro de poder y organización
política eran, ante todo, las ciudades; la división en
provincias era meramente administrativa.
7. ? http://revistadeindias.revistas.csic.es/index.php/revistadeindias/article/viewFile/544/611
Bibliografía
* Abad de Santillán, Diego (1965), Historia
Argentina, Buenos Aires: TEA (Tipográfica Editora Argentina).
* María Alonso, Roberto Elisalde, Enrique Vázquez (1994),
Historia Argentina y el Mundo Contemporáneo, Buenos Aires: Editorial
Aique. 950-701-203-6.
* Luna, Félix (1994), Breve historia de los argentinos, Buenos
Aires: Planeta / Espejo de la Argentina. 950-742-415-6. |
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